SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE CON LABIOS ROJOS

Foto (ilustración) de lucia be

SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE CON LABIOS ROJOS

“La vida es maravillosa”, “se tan feliz que no sepas si vives o si sueñas”, “nada es imposible”, etc. He de confesar que yo también he llegado a caer en este universo de felicidad ficticia y de confeti colorido de las nuevas marcas de papelería. Y, aunque tampoco vamos a saludar a todo el mundo como alguna bloggera de moda que hay por ahí con eso de “hola pedazos de mierda” (reconozco que a mí ganas no me faltan a veces) tampoco vamos a creernos que las baldosas del camino de la vida son de purpurina.

Y es que actualmente mi camino no sólo no tiene baldosas de purpurina, sino que las que tiene son de dudosa calidad, como esas de los barrios bajos olvidados a su suerte por los ayuntamientos.

Anne Dauphine Julliand dijo una vez  que el Everest se puede escalar hasta con tacones, y yo pensé, como yo soy más de converse probablemente llegue mucho antes a la cima, y estaba bastante equivocada.

Al final, y tengo un amigo Gecko que seguro sabe de esto más que yo, la escalada es una carrera de fondo, y llevar pies de gato importa poco si no estás preparado para los retos que te pone la vida, porque la vida no es maravillosa, la vida a veces es muy hija de puta. Sin embargo, quiero creer que arriba, en el pico de Everest, hay algo muy bueno, tan bueno que solo es para los que no se rinden, para los que luchan hasta el final.

No nos engañemos, en el trayecto de subida no todo son desplomes (yo ahora estoy bien amarradita en uno), también hay cazos, y te podrás caer, pero lo importante es estar bien asegurado, tener a alguien al otro lado de la cuerda, que te apoye, que te quiera, que te cambie las tapas de esos tacones, te haga las uñas y te ponga un poco de magnesio. Y que al final llegaras exhausta, con ampollas, sin pintauñas y con unos pelos como Mafalda recién despertada, pero llegaras, a la cima del Everest, con tacones, con converse o con pies de gato, eso sí con ayuda, y siempre siempre siempre con los labios rojos.

P.D. A tod@s los que vais a estar y estáis incondicionalmente. Sujetad bien mi cuerda, confió en vosotros.